28 mayo 2012

...Invictus...




En medio de la noche que me cubre,
negra como el abismo de polo a polo,a
gradezco a cualquier dios que pudiera existir
por mi alma inconquistable.

En las feroces garras de las circunstancias
no me he lamentado ni he llorado.
Bajo los golpes del azar
mi cabeza sangra, pero no se doblega.

Más allá de este lugar de ira y lágrimas
se acerca inminente el Horror de la sombra.
Y aún así la amenaza de los años
me encuentra y me encontrará sin miedo.

No importa cuán estrecha sea la puerta,
Cuán cargada de castigos la sentencia.
Soy el amo de mi destino.
Soy el capitán de mi alma.





Siempre continuar. Siempre ser. Siempre eterno.

21 mayo 2012

...Un minuto más...





Para ver los rayos de sol colarse por mi ventana.
Para un último escalofrío que recorra mis espalda para estallar en mi nunca.
Para pasear por la ciudad vestida de invierno.
Para cerrar mis ojos y soñar.
Para sentir la lluvia sobre mi piel.
Para mis últimas lágrimas.
Para dibujar en mi rostro una sonrisa.
Para sentir los latidos de mi corazón.
Para decir Te quiero a quienes me importan.
Para perderme entre mis sábanas.
Para escuchar mi canción favorita.
Para abrazar aquel peluche de mi infancia.
Para dejarme llevar por el viento.
Para recordar cada instante y cada lugar.
Para una conversación sobre cosas sin importancia.
Para contar las estrellas.
Para caer y volver a levantarme.
Para esa última esperanza que desboque mi corazón.
Para estremecerme.
Para echar de menos.
Para querer.
Para morir.
Para renacer.
Para vivir.
Para ti.
Para mi.

Sí, porque a veces me conformo con un minuto. 60 segundos de los cuales exprimo cada sensación, emoción, donde retengo todo en mi memoria, donde todo pasa como si se tratase de una película que transcurre muy deprisa, donde todo está a flor de piel, donde nada tiene valor salvo ese momento, ese lugar, esa compañía...Porque a veces se pueden vivir más cosas en un minuto que unas horas, porque a veces un minuto puede ser definitivo, porque a veces un minuto significa un final y un comienzo. Por eso pido...

...tan sólo un minuto más.


http://www.youtube.com/watch?v=-fuCcd4vOXY 


-No quiero que me vuelvan a hacer daño.
-Yo no dejaré que te lo hagan aunque el mundo se ponga en contra. Me interpondré entre él y tú. Por más que me caiga me volveré a levantar para protegerte.
-No eres inmortal.
-Por ti me hago inmortal.
-...No me falles, por favor.
-No lo haré.

15 mayo 2012

...Vida...





"Una sala llena de luces blancas y artificiales, paredes de la misma blancura de las luces acompañadas de un suelo frío de mármol. Olor antiséptico en el aire, olor a limpio inmaculado en la habitación cuadrada. Una camilla en el centro con una mujer tumbada en ella, vestida con el pijama tan típico de hospital. Un equipo de médico y enfermeros se encuentran a su lado dándole ánimos, ánimos para que no se rinda que ya queda poco, que el dolor habrá merecido la pena, que casi hay una nueva luz en el mundo, que resista porque casi está.
Unas perlas de sudor bañan su cara, su cuerpo y su pelo, sus músculos se tensan en una postura que es antinatural, se retuerce, grita, aprieta los puños y los dientes. Su respiración es fuerte, intensa y rápida al igual que los latidos de un corazón que parece salirse de su pecho. Aguanta, casi está, lo siente, lo nota….
Una fuerte punzada de dolor, un grito ahogado, más tensión acumulada, un último empujón, expectación y por último silencio. Toda la sala queda sumida en ese silencio que lo envuelve todo, esa tensión tejida en el ambiente y en el cuerpo de ella, un cuerpo que se mantiene de forma arqueada como una nota sostenida en una melodía. Pasan los segundos como si fuesen a cámara lenta y entonces sucede. Un llanto. Su cuerpo se relaja, recupera su forma original, cae derrotado, agotado después de estar al límite de casi romperse como una muñeca de porcelana. Siente el tacto de las sábanas de la camilla empapadas por su sudor, su temperatura se va rebajando, sus constantes vitales dejan de ser un caballo desbocado, médico y enfermeros sonríen.Todo ha salido bien.
Cuando la mujer abre los ojos después de unos momentos que le han parecido una eternidad, escucha las felicitaciones de los sanitarios que allí se encuentra, ella esboza una sonrisa, está fuera de combate pero feliz, y la causa de esa felicidad es el pequeño ser que ponen ante ella. Un bebé de no más de 2 kg, con los ojos aún entrecerrados. Una nueva luz. Ponen al pequeño entre los brazos de su cansada madre, unos brazos que al principio vacilan pero en cuanto entran en contacto con esa piel tan suave, lo sostienen firmemente. Allí es el lugar donde más seguro se va a encontrar. 
Ha nacido así una nueva vida, una nueva persona que poblará este mundo."

Entramos en este mundo peleando por él, peleando por dar esa primera bocanada de aire, peleando porque nuestros ojos se abran ante la luz que nos espera. Una pelea por vivir, por alcanzar esa vida.

Pero,  ¿qué es esta vida? ¿Qué significa vida?

Vida es levantarte cada mañana, es ver el Sol cada una de esas mañana, es sentir el abrazo de esas personas que te quieren, es el apoyo de los demás, es pasear una tarde cualquiera sin rumbo fijo, es sentarte en mitad del parque a charlar sobre lo primero que se os pase por la mente, son unas risas con los amigos, es pasarte la noche entera contemplando las estrellas, es imaginar mil y una aventura, es perderte por tus pensamientos, es sentir la impotencia de un querer y no poder, es abrir los ojos cada mañana, es un detalle cargado de ilusión hacia esa persona que lo necesita, son las lágrimas ante un dolor, es una esperanza que nace desde lo más profundo de ti, es una caída y levantarte después, es el mar, es el cielo, es la naturaleza, es respirar un día más, es poder decir  “te quiero” una vez más, es llorar y es reír, es gritar y  callar. La vida es infinitud de momentos, tanto buenos como malos. Sencillamente, la vida es vivir.  Vivir cada uno de esos momentos ya dichos y los que aún quedan en el tintero esperando a ser escritos, vivir implica muchas cosas. Implica que no vas a rendirte, implica que tras cada caída tengo derecho a descansar pero la obligación de levantarme después, implica luchar por todo lo que aprecias, implica aprovechar cada segundo, implica dejarte llevar por tu corazón, implica defender esa vida, TU vida, para que nadie se apropie de ella, para que no te la sesguen, implica protegerla de todos y de todo, incluido de ti mismo, implica aprender todo lo que tenga que enseñarte, implica equivocarte y rectificar, implica caer desde lo más alto hasta lo más bajo algunas veces, implica plantar cara a quien quiera pasar por encima de ti y de ella, implica amparar tus ideales, implica cuidarla, implica saber apreciarla porque la vida tiene valor, el más alto de todos. Implica vivirla.

Me dirás que la vida es injusta pero, ¿quién dijo que no lo fuese? Además, es más justa de lo que creemos, porque muchos la subestiman pero ella sigue a su lado. Me dirás que no es fácil, que es complicado vivir pero, ¿quién dijo que la vida fuese fácil? Es complicadamente sencilla, tan sencilla que somos incapaces de aceptarla tal cual es, debemos buscarle la trampa al truco de magia, no puede ser así, no puede ser dos más dos cuatro, no. Nuestra mente se niega a aceptarlo, prefiere buscar ecuaciones donde la respuesta siempre es infinito, así nos sentimos mejor con nosotros mismos, así tenemos “algo” a lo que poder echarle las culpas de nuestra mala suerte. Pues os equivocáis.  
Me dirás que está vida es cruel y dura, pero es vida en su estado más puro y esencial, ¿qué esperabas? La vida es cruel y maravillosamente viva, es una fuerza implacable, no sigue las reglas establecidas por nadie ni nada. Es como cuando dices que el mar es cruel o malo pero eso no está en su naturaleza, él no entiende de buenos o malos, simplemente “es”. El mar es mar al igual que la vida es vida. La vida vive, continua su curso y eres tú quien debe sumarse a ese camino, no quedarte atrás. 
Me dirás que la suerte no está de tu parte pero, ¿sigues creyendo en aquello que quieres alcanzar? Es muy fácil pedir que la vida nos entregue todo lo que necesitamos, es muy fácil echarle las culpas de lo que no conseguimos. No es que nosotros no podamos es que la vida no nos lo da. Pues lo siento de nuevo, pero os volvéis a equivocar.

La vida no está para regalarnos lo que nosotros deseamos, la vida está para que nosotros lo consigamos. Cuando quieres algo, cree en ello, no abandones, no pierdas la fe por muchas tormentas que tengas que soportar, no hundas tu barco, mantenlo firme ante el oleaje pues el capitán nunca abandona el barco sino que se hunde con él. Sigue creyendo pues en el momento que dejes de hacerlo, abandonarás tu causa y entonces no merecerás alcanzar tu meta. Cree para tus sueños cumplir. No, cumplir tus sueños para creer.

La vida nos entrega su mayor don, “vivir” y lo mismo que tenemos unos derechos también tenemos responsabilidades con esa vida que se nos ha dado. No te pierdas entre nubes y estrellas, entre pensamientos de filosofías vendidas, estamos en esta vida para vivirla. Para vivirla como nosotros queramos, construyéndola poco a poco, para que cada vez el edificio sea más sólido. Es una masa de arcilla, vida en potencia, pero necesitamos las manos de un arquitecto, nosotros mismos, para ir moldeándola lentamente, que se fragüe a fuego lento, para que deje de ser una vida más y se parezca más a lo que nosotros queremos, a ese presente y futuro que queremos vivir. Para que en vez de ser una vida más, sea NUESTRA vida.

No todo será un camino de flores, habrá momentos duros y necesitarás descansar, sentirás ganas de abandonar, te apuñalarán por la espalda, te pondrán zancadillas pero ya sabes la clave, el secreto de esta receta: no abandonar, pase lo que pase. Continuar.

¿Por qué? Porque lo mismo que la madre no abandonó en mitad del alumbramiento pese a que sentía que se rompía por dentro, que rasgaban su interior, que sentía como si la vida se fuese en cada suspiro, como si su cuerpo fuese a desfallecer. Ella siguió adelante incluso a veces a costa de su propia vida. Si ella pudo continuar, tú también.
El “no puedo” no es una excusa, no es una razón, no vale.

Si luchamos por entrar en este mundo, lucharemos por salir de él. 




Infinity.

07 mayo 2012

...Caracolas...





¿Alguna vez has intentado atrapar el mar? ¿Conseguir guardar sus aguas para conservarlas como un tesoro? ¿Has intentado retener el mar en tus manos? Seguro que sí.

Todos sentimos esa extraña fascinación por guardar gotas de ese mar azul pero siempre rompe cualquier recipiente aunque sea delicado y hecho especialmente para esa joya líquida.
Siempre cuando sumerges tus manos y las ahuecas para acunar sus aguas acaban deslizándose por los surcos de entre tus dedos, como las caricias de un amante en la noche. Fugaz, sutil.

Desde muy pequeña el mar siempre me ha embelesado. No sabía qué tenía que conseguía sosegar mi alma como una dulce nana.
Bañarme y perderme en su interior era como volver a esa estancia donde flotas, aún sin haber visto la primera luz, en el vientre de una madre. Cálido, sereno, protector, manso...Es expresión de vida en estado puro, sorbos de magia con sabor a sal.

 Un mar que desde que lo contemplé por ver primera, cautivó mi corazón. Un vínculo entre agua y sangre.
Cuando triste me encontraba ahogaba mis lágrimas y limpiaba mi rostro y mis heridas. Cuando la risa bailaba de mi mano, él agitaba sus aguas acompañado mi alegría con su espuma de nácar y plata. Sentía cuando el mar lloraba y me sumergía en sus aguas, acariciándole como cuando abrazas a un amigo. Sentía su euforia y su rabia. Sentía su esencia. Un pacto de sal y arena.
Un mar donde el sol penetraba iluminándolo y reflejando su luz en su superficie. Un espejo del alma. Cuando la noche cae, la luna baja a bañarse desnudando cada una de sus caras a ese galán húmedo que guarda su secretos más profundos.
Un mar que me despojaba de mi propia piel para ser libre. Para latir con mi corazón...desde entonces mis latidos son olas del mar. Bombeos de sal.

 
Sí, siempre he querido llevar conmigo ese dios marino. ¿Lo conseguí?
Sí, desvelé el secreto. Encontré la llave del cofre perdido. Llevo el mar junto a mi en una caracola.

Una caracola dejada tras la estela de las olas, tras ese beso tenue entre mar y arena. Allí estaba, blanca y reluciente, aún mojada por la leve caricia del mar.
La llevé a mi oído y me contó historias. Historias sobre barcos hundidos y tesoros cubiertos de coral. Historias sobre miles de peces del color del arcoiris en cuyas escamas se reflejan los ojos del mar. Historias sobre sirenas que durante el encantamiento de la noche, mecen a los mortales con sus cantos. Historias sobre el viaje de las gaviotas a nuevas orillas. Historias sobre las subidas de las mareas. Historias sobre el mar.
La guardé en mi bolsillo junto al sol y el trocito de cielo. Así siempre llevaría el mar conmigo. Una caracola con el rugido satinado del oleaje en su interior, que me habla de ti.

Aún no sé qué tiene exactamente el mar, pero sé que tiene magia.

¿Habéis escuchado la historia de una caracola de mar? Yo sí




Cómo el mar a su verano...

02 mayo 2012

...Velocidad...




110 kilómetros por hora. 120, 130, 150, 170, 190, 200, 210, 215...El contador de kilómetros iba subiendo sin prisas pero tampoco sin pausa, la aguja iba alcanzando su límite, parecía que fuese a explotar de un momento a otro a causa de la velocidad. El rugido del motor acompañaba a esa vibración amenazadora de la aguja. Por cada trazada que dejaba en el asfalto, un nuevo tatuaje de neumático y en cada salida de curva, un fuerte olor a queroseno. Aquel corcel de metal, engranajes y tubo de escape era una extensión más de su cuerpo. En cada curva cuerpo y moto se fundían con el circuito,en esas milésimas de segundo podía afirmar que la gravedad no existiese para ella. Cerebro y motor hechos una sola pieza. El paisaje no era más que un borrón difuminado en la hoja de un cuaderno. No le importaba. No estaba allí para contemplar lo que el mundo le mostraba, no. Estaba allí para desafiar a las leyes de la física e incluso al destino. A sentir que tenía el control, comprobar que cada orden de su cerebro se trasladaba a sus extremidades y éstas se traducían al acelerador y al embrague, y como respuesta obtenía una cabalgada sobre aquel suelo de cemento y asfalto. No había nada que la detuviese, cortaba el viento cual flecha lanzada en un tiro certero que va directo a su objetivo a hacer diana. Y eso iba a hacer ella, atravesar de punta a punta su mente hasta clavarse en el centro de sus pensamientos propagando su onda de neurona a neurona como cuando tiras una piedra al río que agita sus aguas pero luego las transforma en un remanso de paz. Así haría ella. 


Paró sin previo aviso, me atrevería a decir que más que una parada fue un derrape en toda regla...pero no estamos aquí para discutir aspectos técnicos, sigamos pues. Dejo a su fiel compañera de viaje a un lado, se deshizo de los guantes y el casco lo depositó con suavidad en el asiento de cuero, en la visera se refleja cada rayo de sol del atardecer. Se dejó caer en el montículo de mullida hierba que había en lo alto del acantilado, el sol se colaba por cada semicircunferencia de la cruz céltica que coronaba la punta del lugar en el que se encontraba. Era una tarde casi primaveral, las flores empezaban a despertar de su letargo durante los meses de invierno y otoño. Aquel rincón era tranquilo, rodeado de altos fresnos, eucaliptos, pinos y algún que otro sauce y haya. Parecía abandonado y perdido de la mano de dios pero ella sabía que ese lugar escondía más magia que la que se escondía en cualquier relato de fantasía. Algo había en el aire. Algo había en cada flor y árbol que allí se encontraba. Sus hojas y troncos fueron testigos de los antiguos y desconocidos,para el hombre moderno, acontecimientos que allí se produjeron. Cerró los ojos e inspiró fuerte, acarició los extraños grabados que había en la cruz. Se arrodilló en frente de esa cruz céltica y allí dio voz a su corazón:

-Aquí estoy de vuelta. Ha pasado mucho tiempo desde que viene por última vez pero nunca olvido el camino que conduce aquí. Traigo más conocimientos y más experiencia pero a su vez, más heridas. Mucho he avanzado pero mucho me queda por caminar aún. Mucho he aprendido pero aún me falta por conocer. He encontrado mi camino pero en ocasiones me he desviado de él. He llevado los valores que me inculcasteis por bandera aunque en ciertos momentos les he dado la espalda. He actuado conforme a mi moral aunque a veces me he cegado y mis acciones no fueron correctas. He maldecido al cielo y a la tierra pero he recordado que todos los días debo dar las gracias. He acertado pero también he errado. He hecho bien y he hecho mal. Así que vengo a pedir perdón. Lo siento. Siento haber manchado mi alma y mi corazón. Vengo a limpiarlos. Vengo a inclinarme ante el mundo para luego levantarme y luchar con la cabeza bien alta. Vengo a continuar. Vengo a vivir.


Dicho eso levantó la mirada al centro de la cruz y una brisa de poniente sopló con fuerza. Cerró los ojos y dejó que el viento la renovase, le devolviese su esencia. Se coló por debajo de su ropa, jugó entre sus dedos y se entrelazaba con su cabello. El viento amainó y se convirtió en una dulce caricia en su rostro. Entonces comprendió. Se puso en pie y marchó hacia donde había dejado su moto, cogió su casco, volvió la vista atrás contemplando el sol casi ocultarse y la cruz,y sonrió. Cubrió su rostro con el casco, montó y con un giro de su mano derecha se puso rumbo de vuelta al mundo hasta que el viento de poniente la volviese a traer por esos lares.

Cuando a los días siguiente algunos aficionados al motor iban al circuito observaban que había marcas de neumáticos en el asfalto como si hubiesen sido talladas a hierro y fuego. Como cada cierto tiempo las marcas aparecían en el mismo lugar y a la misma hora, por el lugar ya corrían ciertos relatos sobre aquel hecho insólito: un motorista desconocido acudía al circuito y a aquel risco a desafiar al destino y al mundo. A poner en entredicho por unas milésimas de segundo las leyes de este mundo. A reconciliarse con su alma. A tocar fondo para luego levantarse a dejarse hasta el último aliento en cada batalla. Dicen que su destino iba ligado al viento y que cuando éste cambiaba, ella lo hacía con él. Dicen que siempre que aparece y se marcha sopla viento del Norte. Viento fresco e impetuoso. Aquí la bautizaron como Sethai.

 http://www.youtube.com/watch?v=qUA3sdyZ_Pw&feature=related


Nadie elige cómo nace en esta vida. La grandeza de la persona reside en qué hace con lo que le ha tocado. 

16 abril 2012

...No te rindas...





No te rindas, aun estas a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.

Porque existe el vino y el amor, es cierto,
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.

Vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos,

No te rindas por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque cada día es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estas sola,
porque yo te quiero.
  
Mario Benedetti

 http://www.youtube.com/watch?v=I2PlxN96aME&feature=related


 Believe in me because I was made for chasing dream.

10 abril 2012

...Un nuevo día...





Un nuevo día ha llegado, llevo esperándolo tanto tiempo que hasta el mundo me repetía cada mañana “sé fuerte”.


Cada noche rogaba a las estrellas que me escuchasen, que no dejaran que me rindiese.
Cada noche le daba voz a los deseos de mi alma para ver si el viento los hacia volar muy alto.
Cada noche ahogaba los miedos de mi corazón en lágrimas para limpiarlo.
Cada noche veía un ángel caer preguntándome si alguno de ellos me tocaría.
Cada noche lanzaba mil deseos al cielo atados por un fino hilo de esperanza. Miles de deseos pero ninguno llevaba mi nombre.
Cada noche saludaba a la primera estrella y despedía a la última.
Cada noche mantenía largas conversaciones con la luna.
Cada noche desnudaba mi alma y la cubría con una suave seda blanca.
Cada noche empezaba siendo niña y acababa siendo mujer.

Esta noche veo una luz en el cielo, casi me está cegando. No lo puedo creer.
Mírame hay una estrella polar a mis pies dejando las huellas del ángel caído tras de sí. La cojo entre mis manos, es cálida y emite un leve susurro. Un susurro de estrella que le habla a mi corazón:

“Permite a la lluvia bajar y que lave tus lágrimas.
Permite a la lluvia llenar tu alma y ahogar tus miedos.
Permítele destrozar las paredes para un nuevo sol.


Todas las estrellas se apagaron una a una, la luna se fue con una delicada reverencia. Durante un instante fugaz volví a ver la estrella polar en mis manos, luego partió a otro cielo. Todo quedó sumido en una profunda oscuridad hasta que fue quebrada por los primeros rayos de sol, sesgando el manto negro con espadas de luz. Un nuevo amanecer.
Algo rozó mi mejilla, una leve y efímera caricia y me hizo dormir. Una voz familiar habló a mi corazón:

“Ahora duerme. Despertarás a un nuevo sol. Porque un nuevo día a llegado. Tus plegarias fueron escuchadas.”

 http://www.youtube.com/watch?v=UTKSUlMbp9A


Mis latidos son desde entonces olas del mar.